Pensiones: ¿Qué Empujar? ¿Qué Esperar?

 

La percepción ciudadana indicó en la última encuesta del CEP que el tema de pensiones debería tener la misma prioridad que la seguridad en la agenda del Gobierno, cifra histórica. ¿Cuáles son los principales aspectos que han estado en esta discusión durante este año? El profesor Rodrigo Valdés, comenta cuáles han sido sus propuestas durante este 2018.

La última encuesta de opinión del CEP, divulgada en diciembre, mostró que el tema pensiones empató con delincuencia como los dos problemas más importantes a los que el gobierno debería hincarles el diente. Hace un par de años no estaba siquiera en la lista. Es, si se quiere, un problema público nuevo; hasta hace pocos años existía igual, pero se manejaba en la esfera de la familia.

Hay varios desafíos con nuestro sistema de seguridad social y en este ámbito se resume en cómo tener mejores pensiones. Pero es importante partir de un diagnóstico correcto, tanto del punto de vista técnico como político, o de “validación” en la jerga de políticas públicas.

Ante todo, sería un error garrafal terminar con características muy positivas de nuestro sistema. Entre otras: que la base de las pensiones sea el ahorro (esto produce mejores salarios y pensiones); que existan incentivos a la participación y al esfuerzo; que sea un sistema solvente; y que los riesgos operacionales sean mínimos.

Con todo, hay varios aspectos que necesitan cambios urgentes.

Primero, se debe aumentar la tasa de cotización, la edad a la que se jubila y buscar maneras de reducir las lagunas previsionales. Mientras antes mejor.

Segundo, es importante incrementar el pilar solidario (PS), pero con particular cuidado por sus efectos fiscales y distorsiones.

Tercero, es deseable complementar el diseño actual (de AFP + PS) con mecanismos que permitan compartir mejor los riesgos que enfrentan los cotizantes. Por último, considerando que los cambios más importantes tomarán décadas en tener efectos, parece necesario implementar algún tipo de complemento para la clase media y mujeres, quizás de manera transitoria.

El proyecto que presentó el gobierno aborda varios de los temas urgentes. Aumenta la tasa de cotización y toma varias ideas del proyecto que envió la administración anterior. Enfrenta, sin embargo, dos encrucijadas sobre los que tendrá que liderar un diálogo político y técnico pragmático.

Por un lado, cómo se administrará el aumento de cotización enfrenta restricciones de validación que requieren de gran ingenio técnico. Lo más barato sería que lo administraran las propias AFP. Pero eso no parece viable, por lo que hay que sopesar diseños alternativos.

Por otro lado, el aumento de cotización es insuficiente a los ojos de varios votos clave. El aumento adicional para llegar al 5% abre una oportunidad para buscar mecanismos para distribuir mejor los riesgos entre los cotizantes (o que tenga aspectos solidarios por encima del PS).

Lamentablemente el proyecto del gobierno dio un paso muy discutible respecto del manejo fiscal al comprometer recursos sin una identificación clara, aludiendo a holguras futuras. Es de esperar que el Congreso le exija esa identificación. Es imprescindible no repetir esta práctica y ojalá no abra una caja de pandora.

Se aprecia relativa buena disposición de una parte importante de la oposición para avanzar en pensiones. Sería una gran noticia un acuerdo. Este tema nos acompañará por mucho tiempo, considerando el rápido envejecimiento de la población. No será la última reforma, pero es urgente dar este paso.