Eduardo Undurraga participa en investigación que muestra que la percepción de tonos musicales depende de la cultura

 

Insertos en la Amazonía boliviana, un grupo de investigadores -al cual pertenece el profesor de la Escuela de Gobierno UC- examinaron qué aspectos de la percepción auditiva de tonos son universales y qué aspectos son determinados por la cultura mediante una serie de experimentos comparando participantes de EEUU y Tsimane’, un grupo de horticultores-recolectores que viven aislados de la cultura occidental. El estudio muestra que el tipo de música que escuchamos o al que estamos expuestos, determina nuestra interpretación de las notas musicales. 

Si una investigación logra reunir a la biología, la cultura, y la música puede ser una combinación perfecta para el profesor Eduardo Undurraga, de la Escuela de Gobierno UC.

Eduardo pertenece a un grupo de investigación interdisciplinario liderado por Josh McDermott del McGovern Institute for Brain Research de MIT, y en que participan también Nori Jacoby, del Instituto Max Planck de Estética Empírica, y Malinda McPherson, del Programa Harvard / MIT Speech and Hearing Bioscience and Technology. En el estudio publicado recientemente en Current Biology participaron también Tomás Ossandón, profesor asistente de Neurociencia UC; y Joaquín Valdés estudiante doctorado neurociencia UC. A esto se suma la afición que siente el profesor Undurraga por la música: actualmente es trompetista del grupo Pardo Jazz.

Para este grupo de investigación, la existencia de una población prácticamente aislada de la cultura occidental genera una oportunidad única de estudio para descubrir qué aspectos del comportamiento humano tienen una base biológica y cuáles son transmitidos culturalmente. Es por ese motivo que entraron a la Amazonía boliviana a estudiar cómo los Tsimane’ (o chimanes) perciben sonidos. “La música existe en todas las culturas conocidas. Quizás por eso es tentador verla como determinada biológicamente, en especial debido a su relación con el lenguaje. Pero en el otro extremo, uno también podría fijarse en la enorme variación de prácticas musicales, y concluir que la música es puramente un reflejo de la cultura”, dice el profesor Undurraga.

Respecto a la base de la investigación, explica que la altura o el tono es una propiedad fundamental de los sonidos que nos permite ordenarlos en relación a su frecuencia, percibiendo sonidos más agudos o más graves. Y esta propiedad tiene varias características relevantes.

Uno de los principios fundantes de la música occidental es que la misma nota existe en diferentes octavas. La equivalencia de octavas es tan común que prácticamente no la percibimos. De hecho, parece tan natural, que si pides a un hombre y una mujer adultos que canten al unísono, es probable que canten juntos con una octava de separación. Esta idea de octavas equivalentes tiene una base en la física, que se estudia hace siglos. Pitágoras descubrió que si tienes dos cuerdas con igual tensión, y una era exactamente la mitad de la otra, estas vibran con una frecuencia en razón de 1:2. De manera equivalente, al subir una nota una octava, su frecuencia se duplica (un La tiene 440Hz; una octava más abajo su frecuencia es 220Hz). Y esa relación matemática probablemente afecta el desarrollo de los sistemas musicales.

Por otro lado, las personas pierden su capacidad de distinguir entre tonos más altos de aproximadamente 4000 Hz, pese a que escuchamos hasta 20,000 hz. Esta sería una de las razones por las cuales el piano tradicional llega a 4100 hz. Pero uno puede plantearse también la pregunta al revés. ¿Es nuestro límite perceptivo el resultado de que la mayoría de los instrumentos llegue hasta esa frecuencia y, por lo tanto, nuestro cerebro no esté entrenado para distinguir esos tonos más altos? ¿Impone nuestro cerebro límites antes que nuestros oídos?

En la Amazonía boliviana descubrieron una forma de responder a esta pregunta, probando si los mismos principios de la percepción observados en poblaciones occidentales se mantienen con personas que vive en una zona aislada y de difícil acceso, como los Tsimane’. Si bien algunos miembros de esta población tienen contacto ocasional con afuerinos para comerciar, por ejemplo, a través del río o porque visitan algún pueblo de la zona, la mayoría viven aislados y tienen exposición limitada a la música occidental.

Undurraga explicó que el estudio consistió “en exponer a los participantes a dos o tres sonidos de diferentes frecuencias y pedirles que lo repitan cantando. Las notas del estímulo podían venir desde cualquier octava dentro del rango auditivo humano, lo que a veces obligaba a trasponer los tonos a su rango vocal, típicamente restringido a una sola octava”.

Los participantes fueron músicos y no músicos en Estados Unidos y en la amazonía. Mientras que aquellos con exposición a la música occidental (con octavas) reproducían la “misma” nota una o más octavas arriba o debajo de lo que escucharon, en su rango de canto, los participantes Tsimane’ no lo hacían. Esto sugiere que la exposición transforma tu percepción de tal manera que esencialmente escuchas cosas de manera distinta.

“El tono relativo se mantuvo (entre las notas de la serie), pero el tono absoluto reproducido por los participantes Tsimane’ no tenía ninguna relación con el tono absoluto del estímulo. Eso es consistente con la idea que la similitud perceptiva es algo que hemos adoptado de la cultura musical de occidente, donde la octava es estructuralmente muy importante”, explicó Nori Jacoby a MIT News.

“Lo interesante es que las diferencias sólo aparecen en la forma en que interpretan las octavas, no en cómo percibían los sonidos”, continúa el profesor Undurraga, “los instrumentos Tsimane’ tienen un rango sonoro mucho menor que los occidentales. Sin embargo, los Tsimane’ no tuvieron ningún problema en escuchar notas mucho más altas que las que producen naturalemente. Y tanto los músicos y no músicos de EEUU como los Tsimane’ perdían la capacidad de distinguir con precisión entre dos tonos a la misma altura, alrededor del 4000hz. Esto sugiere un límite determinado biológicamente, independiente de la exposición a sistemas musicales”. Esta investigación es parte de un agenda más amplia que busca comprender los cambios que ocurren en comunidades aisladas al integrarse al mercado (ej1, ej2, ej3).

Referencias

Artículo original

https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(19)31036-X

Video

https://cbmm.mit.edu/video/universal-and-non-universal-features-musical-pitch-perception-revealed-singing

Podcast

https://www.scientificamerican.com/podcast/episode/musical-note-perception-can-depend-on-culture/

Web ciencia

http://news.mit.edu/2019/perception-musical-pitch-cultures-0919

https://mcgovern.mit.edu/2019/09/19/perception-of-musical-pitch-varies-across-cultures/

Revistas difusión

https://www.forbes.com/sites/evaamsen/2019/09/21/this-remote-bolivian-tribe-does-not-hear-pitch-the-same-way-we-do/#10c66ba84184

https://www.csmonitor.com/Science/2019/0927/Pitch-perfect-How-culture-shapes-the-way-you-hear-music

https://cosmosmagazine.com/biology/perception-of-musical-pitch-varies-across-cultures

https://www.wissenschaft.de/gesellschaft-psychologie/ist-der-sinn-fuer-tonhoehen-universell/

https://neurosciencenews.com/music-pitch-perception-14944/

https://sciglow.com/other/perception-of-musical-pitch-varies-across-cultures/