Inseguridad económica y salud mental son las principales preocupaciones que arrojó la segunda encuesta en campamentos


 

"En la medición, realizada por TECHO Chile y la Escuela de Gobierno UC, comparan resultados de una primera ola de encuestas realizadas en mayo en contraste con las percepciones del mes de septiembre. Los cambios más significativos, dentro de las más de 900 familias entrevistadas, se puede observar mayor inseguridad laboral y aumento de síntomas de malestar en su salud mental de 33% a 41%.

Foto: TECHO Chile

Las crisis sanitaria ha generado repercusiones socioeconómicas en nuestro país y el mundo, puesto que la efectividad de las estrategias de mitigación del coronavirus han dependido del nivel de cumplimiento de la población, sobre todo lo relacionado con el confinamiento decretado por la autoridad. Esto es particularmente relevante en poblaciones en situación de vulnerabilidad social extrema, con condiciones de hacinamiento en las viviendas, infraestructura sanitaria deficiente, y con mayor prevalencia de comorbilidades y enfermedades crónicas, incluyendo a una significativa proporción de familias migrantes.

Esta situación para las familias que viven en campamentos es mucho más extrema, puesto que el hacinamiento en este sector representa el 30% de las viviendas. En vista de esta realidad que viven 47.050 familias (cifra en 2019, MINVU) en el país es que TECHO Chile y la Escuela de Gobierno UC realizaron la Segunda Ola Encuesta COVID-19 en Campamentos de Chile, para generar un análisis longitudinal respecto al desarrollo de la situación de estas familias. Salud mental y optimismo en la situación económica del país marcan los puntos negativos de la medición, mientras que la confianza en las instituciones aumentó.

Esta segunda medición se implementó a comienzos de septiembre, cuando un número significativo de comunas veían relajarse las medidas en el marco de la estrategia gradual de reapertura del gobierno, paso a paso. Esto, a diferencia de la primera encuesta, que se realizó en marzo, momento en que los contagios por COVID-19 crecían.

Al dar continuidad a la caracterización, comenzada en mayo de este año, se puede lograr ver el desarrollo del impacto de la epidemia de COVID -19 y de las medidas de control adoptadas por el gobierno.

Principales resultados

Respecto a la percepción de riesgo, si bien se mantuvo estable la preocupación por contagio (82%) y medianamente estable la evaluación sobre qué tan grave sería la enfermedad (39%), subió de manera significativa el número de personas que creen que dispondrían de una cama UCI con ventilador mecánico en caso de requerirlo (46%).

Este escenario se condice con los resultados de confianza, que muestran un aumento estadísticamente significativo en la proporción de personas que tienen mucha o bastante confianza en las capacidades de las autoridades de salud en controlar la epidemia en el sector donde las personas viven (30%) y en las capacidades de los hospitales y servicios de salud de ofrecer cuidados intensivos a todos(as) (39%). De manera opuesta, disminuyó significativamente la cantidad de personas que tiene mucha o bastante confianza en la capacidad de la gente en general de actuar responsablemente.

En cuanto a la situación laboral de las familias que viven en campamentos, se ve que la tasa de empleo, que se encontraba en torno al 70% antes de que comenzara la pandemia, y que experimentó una gran caída en la primera ola de la encuesta realizada en mayo de este año, continúa disminuyendo en la segunda ola realizada en septiembre de 2020. A pesar de mantenerse la caída en la tasa de empleo, se ve una caída menos pronunciada en la segunda ola, en comparación con lo reportado en la primera ola.

Respecto a la recepción de bonos, subsidios, o medidas coordinadas a nivel estatal, la medida con mayor cobertura en campamentos es la caja de alimentos repartida por el gobierno, que fue recibida por un 82% de las personas. Alrededor de la mitad de las personas encuestadas declaró haber recibido el Ingreso Familiar de Emergencia y una de cada tres encuestados declaró haber recibido el Bono COVID-19. Existen diferencias entre la población migrante y la no migrante, en tanto el bono COVID-19 y el Ingreso Familiar de Emergencia fue recibido en mayor medida por personas de nacionalidad chilena. Sin embargo, el seguro de cesantía ha sido recibido en mayor proporción por miembros de la población migrante.

En relación con la recepción de ayuda entregada por otras personas, comparado con la población nacional, las personas que viven en campamentos han recibido mayor nivel de ayuda por parte de organizaciones vecinales, clubes o asociaciones, fundaciones u organizaciones de ayuda, iglesia, templo o parroquia y municipalidad. En contraste, han recibido menor ayuda que el promedio nacional de familiares o parientes, amistades o conocidos, y empresa o empleador.

Respecto de la evolución de la organización territorial a lo largo de la pandemia, se tiene que luego de las cuarentenas ha aumentado en cinco puntos porcentuales el involucramiento de las personas en las actividades de la comunidad, lo cual se complementa con el alto nivel de participación territorial en ollas comunes (67%) y otras actividades.

En relación con el impacto educativo, un 63% de los niños y niñas no puede disponer de un computador para hacer sus tareas escolares, cifra que alcanza un 74% para familias migrantes. Esta situación es crítica considerando que durante todo este año el acceso a educación ha sido de modo online. El problema se agudiza si consideramos que sólo un 19% de estas familias tiene acceso a señal de internet en el hogar independiente de la conexión del celular.

En relación con los síntomas de salud mental, se observa que acorde con las advertencias que han dado expertos en la temática, después de los meses de cuarentena total ha habido un aumento significativo de personas bajoneadas o deprimidas, con problemas para dormir o durmiendo mucho, cansadas o con poca energía, con poco apetito o comiendo mucho, con sentimiento de fracaso y/o con problemas de concentración. El porcentaje de personas que padecen tres o más síntomas aumentó de 33% a 41%, con una diferencia de género importante (48% en el caso de las mujeres, en contraste con un 31% de hombres).

Para tener gráficos y comparaciones, se puede revisar:

Informe 1

Informe 2