Seminario Buscando Acuerdos Constituyentes abordó las diversas y similares interpretaciones respecto a cómo construir el Reglamento

 

La iniciativa, organizada en conjunto por la Escuela de Gobierno y el Instituto de Ciencia Política UC, reunió a abogados expertos en derecho constitucional para intercambiar ideas respecto a la etapa inicial del proceso constituyente. Se abordó el trabajo en la convención, mecanismos de desbloqueo y si participación ciudadana debiese ser dirimente en caso de no lograr acuerdos. 

 

 
 

Surge la preocupación respecto a la etapa inicial del proceso constituyente, la que está relacionada estrechamente con las reglas de procedimiento. En vista de lo particular y relevante que es el Reglamento para el funcionamiento de la convención, el seminario Buscando Acuerdos Constituyentes abordó en su primer encuentro este tema junto a expertos en derecho constitucional y ex estudiantes de la Universidad Católica Jaime Bassa, Marcela Cubillos y Jorge Correa.

El seminario es una iniciativa entre la Escuela de Gobierno UC y el Instituto de Ciencias Política UC para abordar los temas que serán centrales en la convención constituyente, facilitando con este espacio un debate profundo y con diversidad de miradas.

“Creemos sinceramente que este es uno de los aportes centrales que una universidad como la nuestra puede ofrecer al proceso constituyente: facilitar la reflexión tolerante y profunda sobre los aspectos críticos del diseño de la nueva constitución”, sostuvo el profesor de la Escuela de Gobierno, Diego Gil, quien dio inicio al seminario. Moderó el seminario Josefina Amenábar, quien en el magister en Políticas Públicas UC se dedicó a explorar las formas de participación ciudadana como trabajo final de grado.

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Sobre el Reglamento

Para establecer los temas claves de la discusión, el profesor de Ciencia Política UC Gabriel Negretto fue quien realizó la presentación inicial. Gracias a su vasto conocimiento sobre estudios y análisis de constituciones comparadas, llegó a los tres desafíos que la convención tendrá que atravesar: el tiempo total que se ha otorgado al proceso; acuerdos con alto nivel de inclusión; y participación ciudadana.

“El reglamento deberá aminorar los desafíos que conllevan estos tres puntos. No ha habido en el mundo proceso constituyentes que hayan logrado esto en menos de dos años”, sostuvo el académico. Agregó, además, que otros de los puntos clave que hace especial al proceso chileno es que no se estableció de entrada los mecanismos de bloqueo, solo el quorum de 2/3 que no incluye a los artículos en particular y/o proyecto final.

El primer panelista que soltó sus argumentos fue Marcela Cubillos, enfatizando que el Reglamento debe tender a los acuerdos y no a los bloqueos. “Primer problema será que podría ser contraintuitivo, con un clima en Chile anti acuerdos, porque son mirados con desconfianza. Cuando se pone los 2/3 se está diciendo que la constitución no la va a hacer un sector solamente y que se está exigiendo un acuerdo. Se elegirán representantes. Tienen que tender a la confianza y no a la desconfianza”, explicó la candidata por el distrito 11.

Para Jaime Bassa en cambio le pareció más preocupante el poco tiempo que existe para redactar la constitución que el quorum. “No creo que tengamos problemas en términos de los consensos o acuerdos, sino que en las características de una idea de consenso que a debilitado el sistema político y la imposición de consenso como algo impositivo. La regla se ha establecido por una constitución generada en dictadura”, señaló el candidato por el distrito 7.

Jorge Correa, quien es candidato por el distrito 6, explicó que no hay que dejar a la política de lado e integrarla al análisis pues eso es lo que va a sopesar en los acuerdos y en las reglas, con una derecha que no está muy segura de sacar el tercio de los convencionales, y una izquierda y centro queriendo negociar. “Podemos pasar un buen tiempo sin reglamento de votación. Solo el reglamento de votación necesita 2/3 entonces es perfectamente posible establecer las comisiones de trabajo. Esto, incluso hasta la noche previa donde se producen los desempates”.

Mecanismos de desbloqueo

La constitución establece que la convención deberá aprobar las normas de la nueva constitución por dos tercios de sus miembros en ejercicio. La existencia de desacuerdos que impidan el alcance del quorum es una posibilidad. ¿Qué mecanismos de desbloqueo debiese establecer el reglamento?

Ante la pregunta, Jorge Correan explicó que “el sistema de desbloqueo que se me ocurre es una comisión de revisión en donde estuvieran los lideres políticos de las diferentes bancadas, con expertos constitucionales donde se produjeron mecanismos de desbloqueo” y se refirió al artículo 105 de la Constitución que establece la prohibición del ejercicio de la soberanía a la convención, aduciendo que es muy difícil plebiscitar los desacuerdos.

Jaime Bassa en cambio instó a los plebiscitos dirimentes, mediante el artículo 133 de la actual Constitución, donde, explicó, se entregan las normas de votación, “la convención puede decidir si someter a votación. Eso es algo interpretable. Podemos hablar de los alcances del art 105 o 133”, dijo. Sumado a lo anterior, propuso una comisión interna que tenga ciertos poderes y mandatos, sin juristas externos, sino que con los jefes de bancadas que puedan proponer una redacción que puedan resolver los desencuentros.

Marcela Cubillos hizo eco a la propuesta del académico UC y abogado Sebastián Soto, donde plantea un procedimiento circular. Sumaría, además, una comisión armonizadora integrada en forma proporcional a los integrantes y fuerzas de la convención, “esta comisión debiese tener atribuciones como comisiones mixtas del congreso, tener los ajustes para llegar al final del proceso”, explicó. Descartó la participación ciudadana como mecanismo dirimente.

Luego de las tres intervenciones, el profesor Gabriel Negretto explicó que los plebiscitos dirimentes son comunes al final del proceso y que ejemplos como el proceso boliviano han demostrado la problemática que genera el recargar a la ciudadanía de estas decisiones, lo que fue parte de la complejidad del proceso. “La votación del proceso final no es muy dramática en general, es casi burocrática”, finalizó.

Trabajo en la convención

Uno de los mayores desafíos de elaborar una nueva constitución desde una hoja en blanco es lograr un texto integral y coherente en los plazos establecidos. ¿Cómo debiese ser, en términos procedimentales el trabajo para lograr un marco general que guíe el trabajo de las comisiones y, por otro lado, que su trabajo sea armónico con el trabajo de las demás comisiones?

Los tres panelistas coincidieron en que se debe considerar pocas comisiones de trabajo más una comisión armonizadora. Jorge Correa además agregó que respecto a los procesos de revisión la comisión podría quedar siempre autorizada a deshacer por 2/3 lo que ya acordó, sin necesidad de un quorum mayor. Lo que permitiría que, a propósito de un texto que se quiera volver a revisar, se pida un tercio de la convención. Las dificultades que ve, en cambio, es en la cantidad de convencionales por comisión; quiénes formarían parte; el quorum de 2/3 en el pleno, y la relación del pleno con las comisiones en donde no se debiese esperar siempre que estas estas tengan el texto definitivo para someter a votación.

Participación Ciudadana

En donde hubo más diversidad de ideas fue en las formas de participación ciudadana en el proceso. Marcela Cubillos por ejemplo, señaló que debe existir una comisión encargada de este tema y que la experiencia de los cabildos autoconvocados en el periodo de Michellle Bachelet podría ser un modelo a seguir, sin que esto signifique un plebiscito vinculante, “la participación no debería venir a reemplazar la falta de política y acuerdos en la convención”.

Jorge Correa explicó que esa participación debiese darse desde la transparencia del proceso, es decir, en la forma en que se comunica a la sociedad los avances de la convención.

“Por temas de tiempo probablemente no tendremos opciones de ir muchas veces a la ciudadanía a explicar el trabajo” argumentó de vuelta Jaime Bassa. Para él los plebiscitos dirimentes debiesen considerarse en el proceso, “no puede ser que la constituyente se cierre a recibir las propuestas ciudadanas y que no sea vinculante”.

Para cerrar el tema, Gabriel Negretto explicó que en términos de participación ciudadana es en donde menos evidencia hay respecto a buenas prácticas. “No habría que pretender que con ello se generaría una legitimidad automática. Incluso puede ser un arma de doble filo porque puede aumentar la desconfianza de los ciudadanos cuando ven que se les hizo participar, pero que esto no generó un cambio en la percepción”, señaló el académico, aconsejando que una forma efectiva podría ser la de informar de manera abierta de cómo se llegaron a ciertos resultados, puesto que es un tema de educación publica acerca de la constitución.