Escuela de Gobierno en IV Congreso Social

 

Nuestro director Osvaldo Larrañaga tuvo la misión de realizar el discurso inaugural de la segunda jornada de este evento. Instó a pensar en las políticas públicas de manera integrada e interdisciplinaria, para resolver los problemas complejos de la sociedad.

Buenos Días:

Este es el segundo día del congreso social, que en su cuarta versión recibe el nombre de “Chile, patria del encuentro”. El Congreso cuenta con la participación de reconocidos panelistas que provienen de organizaciones de la sociedad civil, de la academia, del sector privado y autoridades de gobierno. El día de ayer se presentaron las temáticas de “pueblos originarios, un diálogo para la unidad”; “progreso social, avanzando en comunidad; y “mujeres, gestoras del futuro”. El día de hoy se conversará sobre “privados de libertad, reencuentro con la dignidad” y sobre “migrantes, patria hospitalaria”. También habrá una sesión de mesas paralelas sobre los temas citados y otros afines.

El común denominador de las conversaciones en este congreso social refiere a la construcción de una patria integrada que acoja a todos quienes residen en el país, y en particular a los grupos más vulnerables o a quienes han sido marginados de la sociedad y de sus oportunidades de desarrollo. Este congreso social se contextualiza en el llamado de unidad y de encuentro que realizó el Papa Francisco en su visita a Chile en enero pasado, y que se expresó en los discursos que realizó en sus encuentros con la comunidad.

El primer panel de hoy día es sobre las personas privadas de libertad, que cumplen condenas en cárceles por delitos cometidos. Actualmente hay en el país alrededor de 30.000 personas en esta condición, sin considerar a quienes cumplen prisión preventiva. En su gran mayoría, estas personas provienen de los estratos más vulnerables de la población, con bajos niveles de educación y de competencias laborales, y de ellos solo una minoría adquiere en la cárcel una capacitación que le permita insertarse productivamente en la sociedad una vez terminada su pena.

Ello sin hacer mención al estigma que los perseguirá a través de sus vidas, ni a las condiciones muchas veces abyectas en que deben cumplir sus condenas en las cárceles. Estos son castigos adicionales al tiempo de privación de libertad que estipulan las leyes por los delitos cometidos.

Respecto del panel sobre los inmigrantes, las estimaciones oficiales basadas en el último censo señalaban que a fines de 2017 vivía en el país alrededor de 1 millón cien mil ciudadanos extranjeros. De ellos, cerca de 700 mil residían en la RM y 105 mil en la región de Antofagasta. En cuanto su país de origen las primeras mayorías corresponden, en orden descendente, a ciudadanos peruanos, colombianos, venezolanos, bolivianos y haitianos.

Ciertamente un millón cien mil inmigrantes es un número muy alto, pero representa a menos de un 7% del total de la población del país, un porcentaje bastante menor al que presentan países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra. El rasgo distintivo en Chile es la velocidad que adquirió el proceso inmigratorio en los últimos años. En un período de solo 4 años, entre el 2014 y 2017, el número de inmigrantes que vive en el país prácticamente se triplicó, de acuerdo a las mismas estimaciones oficiales.

Ello configura un indudable factor de stress social, tanto para quienes llegan al país como para aquella parte de la población nacional que teme verse desplazada de sus trabajos o que alimenta temores más bien infundados de ser postergados en su acceso a beneficios sociales. Como lo muestran actuales desarrollos en otros países, el recelo al inmigrante es terreno fértil para discursos nacionalistas que en su extremo nos remiten a las épocas más oscuras del siglo pasado.

Los temas que se tratan en este congreso social refieren a problemas públicos, que requieren de la contribución de toda la sociedad para su resolución, si bien es el Estado quien tiene la responsabilidad central a través de la implementación de buenas políticas públicas.

¿Qué son las políticas públicas? En su definición más amplia, se dice que las políticas públicas son las acciones que los gobiernos hacen (o no hacen) para resolver los problemas públicos. Así definidas, se puede decir que ha habido políticas públicas desde que existen los estados.

Pero es solo desde mediados del siglo 20 en que la política pública intenta asumir una fundamentación más técnica. Así, se postuló que debía estar basada en la aplicación de las ciencias sociales a la resolución de los problemas públicos. En paralelo, la política pública empezó a ser estudiada en las universidades, y para ello se crearon las escuelas de gobierno, que albergan a especialistas de disciplinas como la economía, el derecho, la ciencia política, la sociología y otras más. Ello atendiendo a que los asuntos y problemas públicos son multidimensionales, y que su comprensión y avance requieren de una mirada de conjunto.

Esta diversidad de disciplinas en la política pública muestra que ella no es una ciencia en si misma, sino que un conjunto de ciencias -principalmente sociales- para resolver los asuntos públicos, y que tal aplicación requiere de dosis de creatividad y experiencia por parte de quienes las practican. (De la misma manera que la medicina no es una ciencia en si mismas, sino que resultan de la aplicación de ciencias como la biología, la química, y otras más a la resolución de problemas de salud).

Ahora bien, es preciso reconocer las limitaciones que tiene la política pública para resolver problemas sociales complejos. Richard Nelson, que es actualmente profesor emérito de la U de Columbia en Nueva York, publicó en 1977 un libro titulado “the moon and the gheto”. El título refería a la siguiente pregunta. ¿porqué Estados Unidos había logrado en relativamente corto tiempo de preparación la hazaña tecnológica que significa enviar hombres a la luna, pero que no había logrado erradicar el problema de educación de los niños de los ghetos urbanos? Debemos agregar que hoy día, 41 años después, este sigue siendo un problema no resuelto en ese país.

Otro caso, tanto Chile como Estados Unidos multiplicaron por muchas veces el ingreso por habitante en los últimos cien años. Sin embargo la distribución de ese ingreso es hoy tan desigual como hace cien años atrás en ambos países (si bien con trayectorias diferentes, USA logró reducir para después aumentar, Chile con altos y bajos se ha mantenido).

No quiero ser pesimista. Ha habido indudables progresos en otras áreas de las políticas públicas, así como hay países que han sido exitosos en reducir sustantivamente los niveles de desigualdad que exhibían en el pasado. Pero los ejemplos antes citados ilustran que los problemas públicos y en particular los problemas sociales pueden resultar altamente complejos de solucionar, o al menor aminorar.

Por ello, no es suficiente decir que es el Estado quien debe resolver estos problemas con “buenas políticas públicas”. Ciertamente es responsabilidad del Estado, pero también del conjunto de la sociedad y que se requiere del esfuerzo de todos. Esta es la invitación que se hace desde este Congreso Social y así lo ilustran las ponencias y debates que escucharán el día de hoy.

Muchas gracias.

 

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