CASEN 2024: mirada experta de la Escuela de Gobierno UC sobre avances, metodología y nuevos desafíos sociales
Profesores de la Escuela de Gobierno UC, expertos sobre desigualdad, analizan la nueva medición de pobreza presentada por el Ministerio de Desarrollo Social, su impacto en las cifras y los cambios en la composición de los hogares más vulnerables. El rol de la PGU, la carga de cuidados y la pobreza infantil aparecen como claves para una agenda de inclusión sostenible.
La CASEN 2024, principal encuesta socioeconómica del país, trae una actualización metodológica que entrega una medición más exigente de la pobreza por ingresos. Bajo esta nueva medición, la pobreza alcanza un 17,1% en 2024, cifra menor a lo que habría marcado en 2022 (20,1%) con el mismo estándar. Profesores e investigadores de la Escuela de Gobierno UC ponen en contexto estos resultados, precisan los cambios metodológicos y delinean prioridades para fortalecer inclusión laboral y social.
“Es la principal fuente del análisis de la política social, siendo utilizada por ministerios y agencias públicas, investigadores académicos, centros de estudios, entre otros”, explica el profesor Osvaldo Larrañaga.
La muestra de la CASEN 2024 es cercana a 79 mil hogares, representativos de la población nacional, regional y urbano rural. El trabajo de terreno de la encuesta se realizó a fines de 2024 y su procesamiento debiera haber tardado alrededor de seis meses, postergando su publicación para que alcanzara a incorporar las sugerencias de la Comisión Asesora Presidencial para la Actualizacvión de la Medición de la Pobreza y que fue presidida por Osvaldo Larrañaga, profesor de esta escueloa.
La comisión entregó sus propuestas en julio 2025, las cuales fueron posteriormente fueron revisadas por una mesa técnica del MDS, el INE, Cepal y PNUD.
Por qué cambia la medición y por qué es necesario
Andrea Repetto subraya que el país “tenía una medida muy poco exigente” y que, de haber mantenido el método anterior, “tendríamos una tasa de pobreza menor que Canadá. No tiene sentido. Es evidente que en Chile hay más pobreza que Canadá”, dijo para radio Universidad de Chile. Osvaldo Larrañaga señala en tanto que, “es importante tener en cuenta que las medidas de pobreza reflejan el estándar mínimo de vida que las sociedades consideran necesario para vivir con dignidad”.
En la nueva medición se tiene que un 17,1% de la población estaba en pobreza de ingresos en 2024. Esta cifra representa una baja de la tasa de pobreza en 2022, puesto que bajo la nueva medición la tasa de pobreza hubiera sido de 20.1% en aquel año. Si no se hubiese actualizado la medición, se habría obtenido para 2024 una tasa de 4,9%, también más baja que en 2022 (6,5%).
La nueva medición incorpora elementos clave trabajados por la comisión de expertos:
- Canasta básica más exigente, que considera calorías saludables (más costosas), alineando el estándar con el nivel de desarrollo y bienestar esperado.
- Revisión del arriendo imputado: antes se añadía como ingreso el “ahorro” por vivir en casa propia; ahora se reconoce que no son fondos disponibles para las familias.
- Dos líneas de pobreza por vivienda:
- Hogares que necesitan pagar por vivienda.
- Hogares que viven en vivienda propia (tienen techo, pero sin ingreso monetario asociado).
El mayor nivel de pobreza que entrega la nueva medición se explica porque utiliza criterios más exigentes, acorde al mayor nivel de desarrollo del país.
Lo que dicen las cifras: baja de la pobreza y mejor estándar
Osvaldo Larrañaga enfatiza que, con independencia de la metodología, la pobreza de ingresos disminuyó entre 2022 y 2024. La actualización hace la medición más exigente y actualizada, y añade nuevos indicadores como pobreza multidimensional y pobreza severa (cuando se combina pobreza por ingresos y multidimensional simultáneamente).
“Eso no quiere decir que este problema este resuelto” agrega Rafael Carranza. En radio 13C el profesor e investigador señaló que lo más preocupante de los resultados es la pobreza infantil. “Si uno ve los hogares en situación de pobreza, uno ve una alta concentración de niños. Desde una dimensión de igualdad de oportunidad o desafíos futuros del país, esto debiera ser tremendamente urgente”, la pobreza infantil”. Explica que en los grupos de menores ingresos se puede apreciar alta concentración de niños de 0 a 3 años. “Uno podría pensar en la pobreza infantil como un desafío en su mismo”.
Subsidios, PGU y cambio demográfico del primer decil
Los medios han destacado el mayor peso de los subsidios en el primer decil, que hoy representan cerca del 70% de los ingresos totales de esos hogares, frente al 40% previo a 2020. Rafael Carranza explica que esto se vincula con un cambio en la composición demográfica del primer decil: “La edad promedio del primer decil ha aumentado 50% desde 2006, versus 16% para la población general. El mayor número de personas jubiladas en este grupo explica la caída de los ingresos laborales”.
La PGU compensa parte de esa caída, elevando el peso de los subsidios y moviendo a mayores de 65 hacia deciles más bajos por ingresos autónomos. Importante: si se excluye la PGU, la importancia de los subsidios se mantiene en torno al 20% desde 2009 (salvo el IFE en pandemia). No es una señal negativa: Chile protege mejor a las personas mayores.
“La edad promedio del primer decir ha aumentado 50% desde el 2006, versus 16% para la población general. El mayor número de personas jubiladas en este grupo explica la caída de los ingresos laborales”, explica Rafael Carranza en diario El Mercurio. El medio señala que este mismo factor, vinculado con una mayor presencia de adultos mayores en el grupo de menores ingresos, explica la relevancia de los subsidios dado el aporte de la Pensión Garantizada Universal.
Inclusión laboral y cuidados: la otra cara del desafío
La CASEN muestra que la tasa de dependencia en los hogares del primer decil alcanzó 101% en 2024, comparado con 48% a nivel nacional. Esto implica cargas de cuidado significativamente mayores, afectando la participación laboral. A la vez, la pobreza infantil es de 25% entre menores de 18 años, muy por encima del promedio nacional (17%). Reducir esta brecha es cuestión de justicia y una inversión en el futuro.
Claves de política:
- Sistemas de cuidado que faciliten la participación laboral, especialmente en hogares con alta dependencia.
- Foco en pobreza infantil, por sus efectos persistentes en bienestar, educación y productividad.
- Empleo y crecimiento inclusivo para sostener la reducción de la pobreza.
La CASEN 2024 confirma una trayectoria de reducción de la pobreza, junto con una metodología actualizada que la mide mejor. El país enfrenta un doble desafío: promover empleo y seguridad económica, mientras fortalece la protección a la población mayor y a quienes realizan labores de cuidado.
“Se necesita del crecimiento económico y de las políticas de protección social. Lo ideal es que las personas tengan oportunidades que les permitan desarrollar su proyecto de vida, también sabemos que en el camino hay pérdida de empleo, enfermedades, adultos mayores que viven solos, por lo que no se puede pensar en superar la pobreza con solo un componente. Es una tarea que es común y tarea de todos”, concluye la directora de la Escuela de Gobierno UC, Andrea Repetto, en diario La Tercera.